Mujer madre y profesora
[31/10/2006 12:31 am]

No es fácil resumir, en una pagina, lo que fue para mi conocer, compartir, escuchar y aprender de una mujer como la Sra. Tirsa Araya.

 La vi, por primera vez, en uno de los tantos actos matinales de los días lunes, aquellos actos que con el tiempo uno va odiando, y que hoy se transforman en recuerdos. Ella vestía un delantal blanco, como aun lo hace, y yo cursaba, creo, séptimo año básico. Reconozco que me infundió gran respeto, parecía una persona dura y severa. Mi curiosidad me llevo a preguntar quien era. Me sorprendieron: "Es una profe de castellano, nos va a hacer clases en primero medio". Aquellas palabras quedaron florando en mi mente.

Siempre la vi rodeada de alumnos y compañeros, lo cual descartaba la posibilidad de que fuera tan seria como parecía.

Su contextura delgada le da un carisma especial, y mas aun, sus delicados gestos propios de una mujer.

Pasaron los años y llegue a primer año medio. Reconozco que tenia miedo, porque este era el año que conocería de cerca a la profe de castellano. Grande fue mi impresión al encontrarme frente a una mujer dedicada a si profesión, por sobre todas las cosas de una gran comprensión, clara y precisa para enseñar. En sus clases, todos atendíamos con interés, no permitía distracción.

 A fines de 1982, cuando finalice mi tercer año de enseñanza media, me comunicaron que la Sra. Tirsa seria nuestra profesora jefe. Mayúscula fue mi alegría, pues esta iba a ser la gran oportunidad de conocerla aun mas. 

Lamentablemente, a principio de 1983 me vi aquejado de una tediosa enfermedad: la hepatitis. La que no me permitió asistir los primeros meses de clases. Ustedes se preguntaran como logre ponerme al día en mis materias, les respondo: gracias a la preocupación de ella y mis amigos. Fue la primera en visitarme, trajo su sonrisa hasta mi lecho. Conversamos y reímos; confieso que desde ese momento me invadió la tranquilidad. tranquilidad de contar con una excelente profesora, tanto en lo pedagógico, como en lo que en calidad humana. varias fueron sus visitas, ya no me sentía frente a mi profesora, sino a una verdadera y fiel amiga.

 En nuestro curso, problema que había, acudimos a ella, esperanzados de solución. La "Mami" (como cariñosamente le pusimos), sacrifico horas y horas dedicadas a su familia. Se desvelaba por nosotros en las mañanas, en clases de orientación, recreos y siempre a nuestro lado. Nos hizo sentir no como alumnos sino como verdaderos hermanos. Nació el espíritu de entrega hacia el compañero mas necesitado, la reflexión por los problemas de muchos, que antes eran para mi solo uno mas en la  sala de clases. 

¡Que dura la tarea de enseñar y formar! En cambio, nunca la vi enojada, ni afligida. Todo lo contrario, feliz de entregarnos su gran riqueza interior.

Serán muchos los recuerdos que vendrán a mi memoria en unos meses mas cuando ya no seré alumno. Pasare a formar parte de la interminable lista de ex alumnos. Doce años, toda una vida, como dicen muchos, llenos de alegría, sacrificio y esfuerzo. Pero a la persona que jamás olvidare, será ella, a la mujer madre y profesora, fié se desvelo para hacer de nosotros dignos y responsables.

Solo me resta decirle...Gracias.

 Marcel Psijas
IV Medio "A"
Promoción 1983

 Anuario Colegio San Luis 1983

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